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"La mujer de Andros" Thornton Wilder

"La Tierra, al girar, dejó escapar un suspiro; la sombra de la noche se deslizó gradualmente por el Mediterráneo y dejó Asia envuelta en tinieblas. El gran peñón que un día habría de llamarse Gibraltar conservó largo rato un reflejo rojo anaranjado, mientras, frente a este, los montes del Atlas mostraban repliegues oscuros en sus brillantes laderas. Las cuevas que rodean el golfo de Nápoles se sumieron en una oscuridad aún mayor, desde las que unas emitieron sonidos tintineantes, y otras, reverberantes. Hacía tiempo que el triunfo se había olvidado de Grecia, y la sabiduría de Egipto, pero con la llegada de la noche ambos parecían recobrar los honores perdidos, y la tierra que pronto habría de llamarse Santa preparaba en la sombra su fruto portentoso."

Así comienza La mujer de Andros, novela de Thornton Wilder, el autor de Los Idus de marzo, que ha publicado la editorial 451 en la traducción magnífica de Isabel González-Gallarza.

Se trata de una novela inspirada en la obra de teatro Andria del comediógrafo latino Terencio, que se estrenó en los escenarios romanos allá por el siglo II antes de Cristo. La primera parte de la novela es la que más recuerda a Terencio, porque la segunda parte es una invención de Wilder. 

Desde este comienzo, que he transcrito, las palabras envuelven al lector en el ambiente que Wilder crea para poder explicar el descubrimiento que hará un joven, gracias a la mujer de Andros, del sentido de la vida. Parte la novela con estas frases que sitúan la historia de la civilización occidental, y, por tanto, la historia de los hombres y mujeres occidentales, haciendo un recorrido desde las civilizaciones asiáticas, pasando por la antigua Grecia que llegó con su comercio hasta la civilización de Tartesos, en el sur de España y Portugal, que no olvida Egipto ni el desastre de Pompeya para recalar en Palestina donde nace el cristianismo que tanto ha significado y significa como sincretizador, modernizador y aglutinador de todas las antiguas creencias indoeuropeas. En estas pocas líneas hay un resumen de la historia occidental, expresado de manera poética con la imagen de la noche que se va posando sobre los lugares que, para cuando escribía Wilder, 1930, habían dejado de ser influyentes en el orden mundial, y marcando con cierta luz ("reflejo rojo anaranjado") los que señalan hacia los nuevos mundos emergentes en el siglo XX: América. De esta manera, sin dejar de centrar la novela en la época que le interesa, alrededor del siglo II antes de Cristo, se refiere sutilmente al mundo de 1930 con las expresiones "que un día habría de llamarse" o "que pronto habría de llamarse".

El uso del lenguaje poético está plenamente justificado. Por una parte, la fidelidad a Terencio, que escribió sus obras en verso, tal como era preceptivo en su tiempo. Por otro lado, el foco de la narración: poner palabras a lo inefable, dar a entender el sentido de nuestras vidas.

Para ello se vale de varios argumentos. No solo encontramos trazas de la Andria terenciana, también de su Adelphos, pues el padre del protagonista está verdaderamente preocupado por la felicidad de su hijo, y también hay ciertas referencias a la Hecyra, pues existe una suegra del protagonista aunque no tiene un papel relevante. Pero sin duda, se encuentran muchos momentos que nos llevan a recordar vaga pero claramente el Heautontimorumenos, que se tradujo al castellano por El atormentador de sí mismo.

Aún con todo, lo más terenciano de la novela de Wilder está en su tono, menos cómico de lo esperado para una comedia, muy psicológico para estar basada en comedias del siglo II a.d.C., introspectivo como le gustaba a Terencio, y definitivamente didáctico como debía ser cualquier buen texto antiguo.

Felicitaciones para la editorial 451 por esta reedición de Wilder que ha incluido en su tarea de adaptar a los clásicos al castellano. Merece la pena echarle un vistazo a otros libros de la editorial que ha publicado adaptaciones de las tragedias de Sófocles, de la novela El lazarillo de Tormes, del teatro de Shakespeare... catálogo que se puede encontrar en 451editores.es.

 

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