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Mi "planto" por la muerte de mi padre

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Hace una semana falleció mi padre. No me lo esperaba. Era un hombre lleno de vida, una fuerza de la naturaleza. Era fuerte, era grande, era jovial y tierno. No puedo llorar, porque lloraría por mí. Él consiguió, más o menos, lo que se había propuesto en la vida. Cosas sencillas: tener su casa, ser independiente económicamente, vivir en un lugar que le gustara, sacar adelante a sus hijos y ver nacer a sus nietos, estar acompañado por su esposa hasta su último día, viajar un poco cada año... No, no puedo llorar por él.

Pero se ha ido tan de repente. No lo he podido abrazar más, ni besar, ni tocar, ni decir, con la esperanza de que me oyera, "te quiero, papá", "gracias por todo, papá". Y eso que tenía 76 años, y a mí debió darme tiempo a decirle todo eso en vida. Como no me esperaba, no imaginaba, no tenía previsto, no creía que... ¡Cómo es la muerte! o ¡cómo es la vida!, no se cuál de las dos ha terminado con esa fuerza, con ese hombre que hablaba alto y fuerte, que, a veces se comportaba como un niño, con timidez, con inseguridad, y otras veces arrasaba con lo que encontraba a su paso. No sé cuál de las dos ha podido tumbar para siempre a ese hombre que solo confiaba en sus propias fuerzas, que podía levantar 100 kilos de peso y subir con ellos sesenta escalones; que nos levantaba en brazos, que nos hacía friegas en la tripa cuando nos empachábamos, que nos reñía y gritaba cuando no le parecía bien lo que hacíamos, pero que también nos daba unos abrazos de oso que nos apresaban con fuerza.

Él ya no va a estar más. Mi vida ha cambiado radicalmente en unas horas. Estoy de duelo, pero soy consciente de que mi vida continúa de otra forma... continúa sin él, pero siempre con él, porque está en mí, está e mi hermano, y está en sus nietos. La vida nos ha cambiado, es otra, porque él no está y no va a estar. 

Adiós, papá. Te quiero.

27/11/2011 20:07 Salomé Blanco López #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"Planto" Juan Ruíz, Jorge Manrique, Diego de San Pedro, Fernando de Rojas

El "planto" es una composición literaria dedicada a la muerte por un ser querido. Encontramos muchos ejemplos en la literatura en español, pero nunca había visto tan claramente expresada la difrencia entre el pensamiento medieval, el prerrenacentista y el renacentista como al comparar los plantos de las obras de Juan Ruíz, Jorge Manrique, Diego de San Pedro y Fernando de Rojas.

Las dos primeras obras que me llamaron la atención están escritas en verso. El primero es el planto por Trotaconventos de Juan Ruiz:

De cómo morió Trotaconventos, et de cómo el arçipreste fase su planto denostando et maldesiendo la muerte


1520¡Ay Muerte! muerta seas, muerta, e mal andante,


mataste a mi vieja, matases a mí ante,


enemiga del mundo, que non as semejante,


de tu memoria amarga non es que non se espante.

El arcipreste se dirige a la muerte, a un ser abstracto, al que cree capaz de tomar en sus manos su destino y regir su vida. No la acepta, sino que se enfrenta a ella sabiendo que la batalla está perdida. El escritor medieval parece creer que la vida/muerte podría ser de otra manera, podría haberse "portado bien" con él y su alcahueta. Esta esperanza en que los seres abastractos que dominan el mundo puden dejarse conmover por la actitud de los humanos es pensamiento medieval. No en vano Juan Ruiz escribía este texto allá por el siglo XIV. Es el pensamiento teocentrista.

Un siglo después, Jorge Manrique escribe, de manera completamente distinta el planto por la muerte de su padre en sus Coplas.

 

Recuerde el alama dormida,

avive el seso y despierte




contemplando


cómo se pasa la vida,


cómo se viene la muerte


tan callando,


   cuán presto se va el placer,


cómo, después de acordado,


da dolor;


cómo, a nuestro parecer,


cualquiera tiempo pasado


fue mejor.

Manrique no se revuelve contra la muerte. Se dirige a los vivos, a sus congéneres en el mundo de los vivos. Reflexiona, no se enfurece. Ya no ve a la muerte como un ser abstracto capaz de ser conmovido, sino como parte de la vida humana, la parte del final. Ha llegado el prerrenacimiento, el pensamiento antropocentrista.

 

Revisemos ahora otros dos plantos, esta vez en prosa. El primero publicado en 1492, Cárcel de amor, de Diego de San Pedro. Se trata del planto de una madre que ha visto morir a su hijo.

Llanto de su madre de Leriano

¡Oh alegre descanso de mi vejez, oh dulce hartura de mi voluntad! Hoy dejas de decirte hijo, y yo de más llamarme madre, de lo cual tenía temerosa sospecha por las nuevas señales que en mí vi de pocos días a esta parte. Acaecíame muchas veces, cuando más la fuerza del sueño me vencía, recordar con un temblor súbito que hasta la mañana me duraba. Otras veces, cuando en mi oratorio me hallaba rezando por tu salud, desfallecido el corazón, me cubría de un sudor frío, en manera que desde a gran pieza tornaba en acuerdo. Hasta los animales me certificaban tu mal. Saliendo un día de mi cámara vínose un can para mí y dio tan grandes aullidos, que así me corté el cuerpo y el habla que de aquel lugar no podía moverme. Y con estas cosas daba más crédito a mi sospecha que a tus mensajeros, y por satisfacerme acordé de venir a verte, donde hallo cierta la fe que di a los agüeros. ¡Oh lumbre de mi vista, oh ceguedad de ella misma, que te veo morir y no veo la razón de tu muerte. Tú en edad para vivir, tú temeroso de Dios, tú amador de la virtud, tú enemigo del vicio, tú amigo de los amigos, tú amado de los tuyos! Por cierto, hoy quita la fuerza de tu fortuna los derechos a la razón, pues mueres sin tiempo y sin dolencia. Bienaventurados los bajos de condición y rudos de ingenio, que no pueden sentir las cosas sino en el grado que las entienden, y malaventurados los que con sutil juicio las trascienden, los cuales con el entendimiento agudo tienen el sentimiento delgado. Pluguiera a Dios que fueras tú de los torpes en el sentir, que mejor me estuviera ser llamada con tu vida madre del rudo que no a ti por tu fin hijo que fue de la sola. ¡Oh muerte, cruel enemiga, que ni perdonas los culpados ni absuelves los inocentes! Tan traidora eres, que nadie para contigo tiene defensa. Amenazas para la vejez y llevas en la mocedad. A unos matas por malicia y a otros por envidia. Aunque tardas, nunca olvidas. Sin ley y sin orden te riges. Más razón había para que conservases los veinte años del hijo mozo que para que dejases los sesenta de la vieja madre. ¿Por qué volviste el derecho al revés? Yo estaba harta de ser viva y él en edad de vivir. Perdóname porque así te trato, que no eres mala del todo, porque si con tus obras causas los dolores, con ellas mismas los consuelas llevando a quien dejas con quien llevas, lo que si conmigo haces, mucho te seré obligada. En la muerte de Leriano no hay esperanza, y mi tormento con la mía recibirá consuelo. ¡Oh hijo mío! ¿qué será de mi vejez, contemplando en el fin de tu juventud? Si yo vivo mucho, será porque podrán más mis pecados que la razón que tengo para no vivir. ¿Con qué puedo recibir pena más cruel que con larga vida? Tan poderoso fue tu mal que no tuviste para con él ningún remedio, ni te valió la fuerza del cuerpo, ni la virtud del corazón, ni el esfuerzo del ánimo. Todas las cosas de que te podías valer te fallecieron. Si por precio de amor tu vida se pudiera comprar, más poder tuviera mi deseo que fuerza la muerte. Mas para librarte de ella, ni tu fortuna quiso, ni yo, triste, pude. Con dolor será mi vivir, mi comer, mi pensar y mi dormir, hasta que su fuerza y mi deseo me lleven a tu sepultura.

Sí, la madre de Leriano también se enfrenta con la muerte y la denosta ¿Qué hace el padre de Melibea en La Celestina?

¡Oh gentes que venís a mi dolor! ¡Oh amigos y señores, ayudadme a sentir mi pena! ¡Oh mi hija y mi bien todo! Crueldad sería que viva yo sobre ti. Más dignos eran mis sesenta años de la sepultura que tus veinte. Turbose la orden del morir con la tristeza que te aquejaba. ¡Oh mis canas, salidas para haber pesar, mejor gozara de vosotras la tierra que de aquellos rubios cabellos, que presentes veo! Fuertes días me sobran para vivir, quejarme he de la muerte, incusarle he su dilación cuanto tiempo me dejare solo después de ti. Fálteme la vida, pues me faltó tu agradable compañía.

También Pleberio se enfada con la muerte. La diferencia con los textos en verso se encuentra en la fuerza letal que llevó a los dos jóvenes a la muerte. Una muerte peor que la muerte de los seres queridos de los poetas, pues aquellos eran personas que ya había vivido la vida. Estos no tienen más de veinte años y han muerto los dos por amor. Efectivamente, estos son textos renacentistas a pesar de encararse con la muerte. Son textos en los que destaca el carpe diem y el único motor que lanza al ser humano hacia adelante para seguir viviendo una vida que se sabe que tendrá como fin la muerte: el amor. Ha llegado el tiempo de los cancioneros amorosos, de la dificultad de expresar con las palabras lo inefable, el sentimiento... La muerte no ha desaparecido, pero hasta que llegue hay mucho que hacer.

10/12/2010 12:51 Salomé Blanco López #. Literatura No hay comentarios. Comentar.

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"Chloe" Atom Egoyan

Excelente película que narra algo tan humano como es la necesidad de hacer daño a otros para dejar de hacerse daño a uno mismo.

08/12/2010 21:21 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Las vidas posibles de Mr. Nobody" J. Van Dormael

La película es abrumadora. El anciano señor Nobody no puede recordar su vida. Cada vez que lo intenta surgen en su mente momentos diferentes de vidas distintas y, en todas, él es el protagonista, pero no puede confirmar que sea ninguna de ellas su vida real.

Quizá porque ninguna es real. El señor Nobody no es nadie. No ha tenido vida. No existe ni ha existido nunca ni existirá en un mundo real, en el que es posible tener una vida. Esto me lleva a varias reflexiones de muy distinto significado.

Una de las teorías de la novela, que yo he leído en los libros del profesor Yvancos, habla de "los mundos posibles". Efectivamente, la ficción inventa o recrea mundos posibles, mundos o vidas, que se cierran y al lector lo dejan muy tranquilo cuando cierra la contraportada del libro (esto es de Javier Marías). Al igual que en las películas. Por tanto, Dormael, tal vez, está representando los mundos posibles que el cine puede proporcionar a cualquier personaje masculino de treinta y cuatro años de vida.

Por extensión, y dado que el cine se nutre de suspender la realidad mientras dura la proyección, quizá Dormael está representando los mundos posibles del espectador, como si nos sacudiera y nos enviara el mensaje de que tenemos que elegir, que todos elegimos, que siempre hay que decidir una cosa u otra y que esa elección marca todo un camino y deja fuera el resto de caminos.

También está en la película que si no tomas una decisión... solo queda el "potencial", lo que podría ser, pero que no se concretará porque no decidimos. Y la primera decisión hay que tomarla muy pronto, cuando se es un niño, sin información suficiente, desvalido, sin herramientas para enfrentarse a lo desconocido.

El resultado es que tomamos decisiones, y estas conforman la vida que tenemos. La posibilidad más aterradora es quedarse enganchado, atrapado, atascado en "lo que pudo ser". Porque eso que "pudo ser" no tiene continuidad, más que la fantástica que cada uno de nosotros le pone. Lo que "pudo ser" no existe, como no existe Nobody. Solo existe lo que somos ahora, en este momento, porque tomamos las decisiones que tomamos. Y lo que va a pasar a continuación depende de las decisiones que tomemos en este instante... así que es mejor seguir decidiendo y desechando los otros caminos que no vamos a tomar si queremos ser Somebody para nosotros mismos.

Leí una tarjeta el otro día en La Casa del Libro: al acercarse la vejez solo nos arrepentimos de los pecados que no cometimos. Pequemos, entonces. Vivamos al menos una vida.

05/09/2010 19:22 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"El refugio" François Ozòn

Quizá nuestras formas externas de vivir han cambiado a lo largo de los tiempos. Las novedades de la sociedad industrial y de la información hacen que vivamos en un mundo aparentemente muy distinto del que hubo hace un siglo o más. Pero aquí está esta película de Ozòn para que reflexionemos sobre lo poco que han cambiado nuestras formas de relacionarnos.

La imagen que se ve, drogadictos, trenes, hospitales, homosexualidad, automóviles, adopciones... son del mundo actual, pero la historia es la que se repite a lo largo de la historia de la humanidad: ella es rechazada por la familia de él y cuando él muere el hermano se hace cargo de ella... porque así sigue siendo en las poquísimas tribus que quedan en este planeta y así fue en los primeros pasos del hombre de cromagnon.

Esa parte, la de las relaciones humanas, es la que no hemos cambiado. Algunas cosas quizá deberían cambiarse ya. Otras, quizá deberían seguir como siempre han sido. La respuesta correcta solo se encuentra cuando hay que enfrentarse a lo que la vida te da cada día y uno debe apoyarse en las personas que permite que se le acerquen.

01/09/2010 17:52 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Alicia en el país de las maravillas" Tim Burton

Gracias, señor Burton, por su lectura de Alicia en el país de las maravillas de Carroll.

Nunca me pareció un libro fácil de leer, quizá porque cuando lo leí por primera vez ya estaba lejos de mi infancia. El caso es que conozco los ejemplos que del lenguaje que se utiliza en el libro usó Lyons en sus ensayos sobre semántica lingüística y en esos párrafos empecé a disfrutrlo un poquito más.

Reconozco la gran dificultad que supone trasladar ese "lenguaje sin sentido" que usan algunos de los personajes a la gran pantalla. Sobre todo si tenemos en cuenta que la película se rodó en inglés y que yo la he visto doblada al castellano. Así que debo felicitar al señor Burton y a los dobladores españoles, porque encontraron el término para traducir una de las expresiones "sin sentido" que aparecen en la película. A cierto personaje, Alicia no le parece una heroína porque no tiene... muchedad. Desde que vi la película uso el término en mi ámbito familiar porque creo que expresa certeramente un significado que no tenía significante en la lengua española.

Bien, ese no es el único momento feliz de la película. Otro de esos momentos, que la recorre de principio a fin, es la idea que cuenta a Alicia su padre para hacerle olvidar una pesadilla: "sólo los locos creen en imposibles y yo ya he hecho seis cosas imposibles antes de desayunar". Todos hacemos cosas imposibles antes de desayunar y a lo largo del resto del día, pero no se nos ocurre llamarlas imposibles, las llamamos rutina. Sólo por eso, muchas gracias, señor Burton. Mi día a día transcurre ahora en el "país de las maravillas" porque ya no llamo "rutina" a nada de lo que hago: son imposibles que soy capaz de cumplir.

30/08/2010 18:46 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Conocerás al hombre de tus sueños" Woody Allen

Nunca se me había ocurrido unir el nombre de Woody Allen al de Shakespeare. Al ver Conocerás al hombre de tus sueños no se puede dejar de pensar en la unión de los dos nombres, ya que desde el inicio del filme se nos avisa de que hay cierta conexión, mencionando que ya Shakespeare escribió que la vida está llena de "ruido y furia".

Aparte de la peripecia de la ficción que nos presenta Allen, quiero solo señalar algunos momentos. Uno de los primeros, casi al principio de la película, viene reforzado no solo por lo que dicen y hacen los actores sino también por la voz en off: "confundiendo la verdad con el amor". 

Otro momento increíble ocurre ya casi al final de la película, cuando la rubia "tonta" le dice al marido rico y viejo que si está embarazada y no es de él: "¿qué importa eso?". Aquí no hay voz en off, pero la rubia repite la idea por lo menos dos veces, mientras el viejo y "culto" marido no se entera de lo que le está diciendo.

Hay más chispas de este estilo, que me siguen haciendo reflexionar horas después de haber ido al cine. Por ejemplo, y con este acabo, la parte de la historia que compete al actor Antonio Banderas tiene un punto de inflexión en la joyería, cuando tiene que decidir, aparentemente para hacerle un regalo a su esposa, entre unos pendientes de diamantes, carísimos, y unas perlas, románticas y no tan caras. Sugiere a su ayudante, a la que ha pedido que lo acompañe, que se pruebe los pendientes y ella elige los diamantes... Ahí, en ese momento, sin darnos cuenta, se han tomado varias decisiones que afectarán a la vida de esas personas, pues varias escenas más tarde, las perlas aparecen colgadas de las orejas de una mujer que no es la esposa ni... la ayudante.

En fin. Buena historia contada en formato cinematográfico, pero que no deja de recordarnos las comedias de Shakespeare, donde hay siempre un personaje muy fuera de la lógica de los demás y, el resto, queriendo usar la cabeza para dirimir asuntos del corazón, tienen muchos más problemas para comunicarse y encontrarse.

29/08/2010 20:03 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Orlando" Sally Potter

Ya comenté la novela Orlando de Virginia Wolf en otro post, pero hoy he visto la película que sobre la novela ha dirigido Sally Potter. 

Ha sido interesante ver el punto de vista de otra persona sobre la misma lectura. Es un ejercicio de libro-forum a distancia, pero puede resultar igual de enriquecedor.

Potter ha leído, o por lo menos yo he leído en su película que ella había leído, la novela como si se tratase de un alegato en favor de la liberación femenina. Para llegar a que se convierta en lo más parecido a la realidad debe, por tanto, alargar la película hasta el momento del rodaje, esto es, hasta finales del siglo XX (es de 1992). Evidentemente, el libro de Wolf no podía pasar de la Primera Guerra Mundial, ya que se publicó antes de comenzar la Segunda Gran Guerra. 

Me parece un punto de vista posible. Virginia Wolf se puede considerar una activista de la liberación de la mujer por su ejemplo de via y la profesión que eligió: escritora y editora. 

Solo me gustaría hacer una reflexión sobre esa "liberación femenina". Mientras veía el último plano de la película y era consciente de las diferencias entre esta y la novela, me pareció que no se podía hablar de liberación de la mujer sin hablar de liberación de la sociedad. Las mujeres no solo forman la mitad de la población mundial, sino que, además, son la mitad de la población mundial que cría y educa a las futuras generaciones tanto de mujeres como de varones, es decir, del cien por cien de la población mundial.

La controversia sobre si la liberación femenina es un ataque al género masculino, por tanto, está fuera de lugar. Las mujeres no atacan a los hombres, no se rebelan contra los hombres. Conseguir la igualdad de derechos entre los seres humanos es conseguirlos para todos, hombres y mujeres, aunque, es cierto, que muchos varones pueden sentir los logros de todos como una pérdida propia. Aún así, no se quita nada a nadie cuando lo que se intenta es dar a todos lo mismo. ¿Es tan difícil de entender?

A la vista está: para algunos es muy difícil de entender.

25/08/2010 21:17 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Dos hermanos" Daniel Burman; "De battre mon coeur s'est arrete", Jacques Audiard

Es feo comenzar a escribir repitiendo eso tan manido de "nihil novus sub sole", nada nuevo bajo el sol. Sobre todo es feo cuando es así, aunque las formas hayan variado tanto que a veces resultan difíciles de comparar y encontrar los parecidos... las igualdades.

Dos películas separadas por cinco años. La francesa De battre mon coeur s’est arrete, y la argentina Dos hermanos tratan de lo mismo que trató el griego Sófocles en el siglo V antes de Cristo: Edipo.

La película de Burman no es difícil de seguir, pues mientras nos muestra la vida de dos hermanos huérfanos, maduros, solteros, solos... uno de ellos forma parte del reparto de una representación de teatro de Edipo Rey

Los dos hermanos, ya talluditos, siguen comportándose como niños caprichosos, como adolescentes insoportables, porque cuando uno se queda enganchado a sus progenitores no se hace adulto. Pero ellos no se ven, no se miran a sí mismos, solo miran para otro lado, hacia otras personas que no son ellos, hacia el televisor... es como si se hubiesen arrancado los ojos.

 A Tom, de la película de Audiard, le pasa lo mismo. No crece, no llega a la edad adulta, aunque lo último que nos muestre el director sea un plano de un hombre que ha cumplido los treinta y ocho años.

El complejo de Edipo de Tom no es tan fácil de discernir al ver la película por primera vez, pero la sensación de extrañamiento no deja de acompañarte durante toda la proyección. A lo largo de las escenas uno no comprende muy bien hacia dónde va el personaje, qué es lo que quiere conseguir. Esto provoca desazón en el espectador, mientras se va dando cuenta de que nada de lo que Tom tiene es suyo: es el amante de la esposa de otro, una de sus conquistas es la novia de otro, los edificios y pisos con los que comercia están ocupados por otros, los trabajos violentos que debe hacer son encargos de otro (su padre), sus negocios no son suyos del todo pues debe compartirlos con dos socios... tocar el piano, trabajo que hacía su madre, se lo veda Tom a sí mismo.

Al final, Tom se queda sentado en un auditorio donde su esposa, concertista de piano como lo fue su madre, da un recital. Tom se queda escuchando la música de su madre, habiéndose casado con una concertista al igual que hizo su padre. Aún así, Tom no se arranca los ojos.

21/08/2010 19:51 Salomé Blanco López #. Cine No hay comentarios. Comentar.

"Kafka y la muñeca viajera", Jordi Sierra

La literatura infantil y juvenil no me apasiona. Tampoco lo hace este buen libro, sobre todo porque no sé por qué se clasifica como juvenil. Las clasificaciones no son siempre buenas para guiarnos sobre los que nos puede interesar o no.

Uno de los protagonistas es una niña, pero el otro protagonista es Kafka, y, aunque todo sea una ficción creada por Sierra, el personaje no debe haber sido elegido por casualidad. Todo el bagaje de Kafka está en esta novela corta, y se entiende hasta sus últimos consecuencias solo si tienes en cuenta ese pasado, sobre todo las obras escritas por Kafka como La metamorfosis y Carta al padre. En estas dos narraciones subyace el adolescente Kafka, con los mismos miedos y sentimientos contradictorios con respecto al paso hacia la vida adulta que se tienen cuando se es tan joven. 

La niña, dueña de la muñeca viajera, de la obra de Sierra, aún no se ha preguntado nada, justo antes de empezar con esas preguntas, ¿quién soy? ¿soy diferente?..., se encuentra con Kafka y este la ayuda a dar el paso para abandonar la infancia y convertirse en la mujer que representa en la obra su madre.

Vale la pena leer Kafka y la muñeca viajera cambiando la empatía de lector entre uno y otro protagonista, para no perderse nada, sobre todo para no perderse el pequeño gran momento en el que los dos crecen.

09/08/2010 08:37 Salomé Blanco López #. Literatura No hay comentarios. Comentar.


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